"...son tus huellas el camino y nada más"



jueves, 22 de julio de 2010

En el camino


...nunca me comprendía porque me gustan demasiadas cosas y me confundo y me desconcierto corriendo detrás de una estrella fugaz tras otra hasta que me hundo. Así es la noche, y eso produce. No puedo ofrecer más que mi propia confusión.

¿Qué se siente cuando uno se aleja de la gente y ésta retrocede en el llano hasta que se convierte en motitas que se desvanecen? Es que el mundo que nos rodea es demasiado grande, y es el adiós. Pero nos lanzamos hacia delante en busca de la próxima aventura disparatada bajo los cielos.


Ambas citas pertenecen al libro titulado "En el camino", escrito por Jack Kerouac. Con ellas y con muchas otras me he sentido muy identificada, en especial en el momento que estoy viviendo en la actualidad.

TODO me atrae, me gustan tantas cosas que normalmente no sé qué es lo que quiero... ¿todo?
La incentidumbre del no saber qué hacer, dónde ir y saber que lo tienes todo por delante es la mejor sensación que puedo tener, me siento libre. No dejando pasar nunca las oportunidades.

Mi primera y gran aventura está apunto de comenzar... ARGENTINA. Mientras, no me olvido de vivir la aventura del día a día, evitando caer en una gran rutina.


... y ante él se abría la desnuda y estática alegría de la pura existencia.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Ellos, los extraños, y yo

Tengo la costumbre de fijarme en todo lo que me rodea. No puedo evitarlo, me gusta observar a la gente, sus gestos, indumentarias, expresiones... y con todo eso, me imagino cómo son esas personas, por qué están en el lugar en el que están y qué habrá sido de su vida.

A menudo llego a colapsar mi mente con cientos de preguntas sobre extraños, pero mientras me pregunto esas cosas llego a conocerme mejor a mí misma. Llego a extraer conclusiones acerca de cómo me gustaría que me viera un desconocido, cómo me gustaría que pasaran los años para no acabar con la misma cara de insatisfacción que la persona que está sentada enfrente de mí en el tren.

Y llego a la conclusión de que mucha gente no sabe apreciar lo que tiene. Las oportunidades que se le presentan. No sabe sacar el lado bueno de las cosas y se le va la vida como la arena se va entre los dedos, cada granito parece insignificante y lo dejan escapar, pero todos los granitos juntos, todos los momentos, formarán en su día una montaña de arena. Una montaña de recuerdos que serán esos y no otros, los que nos satisfarán al poder ser recordados y compartidos. Porque habrá un día en que sólo nos servirán los recuerdos, en los que todo pesará en base a ellos.



Poder disfrutar de los recuerdos de la vida es vivir dos veces.
(Marcial)

Hay momentos en la vida cuyo recuerdo es suficiente para borrar años de sufrimiento. (Voltaire)